Navidades y Reyes: ¿fiestas religiosas o fiestas consumistas?
A partir del mes de noviembre, parece que se produce un cambio en el ambiente, en todos los ambientes: en los colegios, en las casas, en las calles, en los centros comerciales; se nota el cambio.
Las calles comienzan a llenarse de gente, mayor número de personas pasean de aquí para allá, compran, conversan, disfrutan de un café o una taza de chocolate bien caliente. En los colegios, las clases se adornan con mucho colorido, los niños hacen dibujos representando lo que pronto acontecerá, aprenden canciones. En casa, los padres parecen estar más alegres (aunque algunos también más tristes), compran más dulces, adornan sus casas, invitan a los más conocidos a compartir con ello un bombón, una merienda, una sonrisa. En los centros comerciales comienzan a oírse las mismas cancioncillas de siempre, los villancicos, las secciones se llenan de colores, están más llenos de vida…lleno.
Y es que se acercan unas fechas muy especiales para todos nosotros; sean por unos motivos u otros, pero al fin y al cabo, especiales. En estas fechas se conmemora el nacimiento de Jesús de Nazaret y la llegada de los Reyes , pero nos planteamos la siguiente pregunta: ¿se conmemora en realidad un acontecimiento religioso o se ha convertido en una oportunidad para el gasto?
Esta época se convierte en un buen momento para enseñar a nuestros hijos a comprar con responsabilidad y es que aunque pensemos que son demasiado pequeños para caer en la cuenta de que todo no se puede tener, nada más lejos de la realidad.
Sería conveniente que tuviéramos en cuenta algunos consejos a seguir con respecto al consumo responsable y son los siguientes:
-Debemos enseñar a nuestros hijos que no se puede tener todo lo que se desea. Es conveniente, explicarles porqué no es posible comprar una u otra cosa, aunque siempre adecuando el mensaje a la edad de nuestro hijo.
-Los padres deben saber decir “no” a sus hijos. Cuando ponemos límites a los niños, les estamos ayudando a madurar pues le estamos enseñando a tolerar la frustración, a saber, que no siempre es posible ganar.
-Los niños no deben influir de manera decisiva en las compras de los adultos. Como miembros de la familia que son, los niños pueden aportar sus opiniones sobre sus gustos o preferencias; pero no deben decir la última palabra, no deben tomar la decisión final sobre lo que se debe comprar o no.
-Tener en cuenta que un exceso de regalos, no hace ningún bien al niño puesto que si ésto se mantiene, algunas de las consecuencias en ellos pueden ser que no aprenden a valorar las cosas y que nunca se sienten satisfechos con nada (nunca es suficiente).
Por último, tener en cuenta que la Publicidad en estos días de fiestas consiste en un bombardeo repetitivo hacia los niños, (las personas más influenciable de la casa), que lejos de decidir tener un juguete porque realmente les guste, basan su elección en la repetición de los anuncios y en la influencia de éstos en sus ilusiones.
Seamos responsables y eduquemos en la responsabilidad.
Tema tratado en la Escuela de padres del Colegio de Educación Infantil y Primaria “Juan González” de Los Barrios (Cádiz).
Virginia Godoy Zafra. Psicóloga.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados